La investigación científica en España: estancamiento permanente

22 enero, 2019 / Divulgación / 0 Comentarios

El crecimiento exponencial es una de esas ecuaciones que goza de visibilidad en los medios. Algo tan sencillo como dN/dt= r N (cuya integración resulta en N = ert) se utiliza para ilustrar el comportamiento de diversos fenómenos. En muchas ocasiones se trae a colación con propósitos admonitorios, advirtiendo de la catástrofe que nos espera tras el incremento desbocado de ciertas variables. Así, las emisiones de gases con efecto invernadero o la población mundial, muestran esa preocupante evolución. >>seguir leyendo


Una charla en Úbeda

20 abril, 2018 / Sin categoría / 10 Comentarios

Cerca de las siete desayuno en Huéneja. No es la primera vez. Media de tomate o de mantequilla. Café largo. Parroquianos que madrugan para ir a cazar. O por salir de casa y dar una vuelta. Sentir el frío. Alguna faena en el campo. También es el lugar en el que recalan los montañeros. Desde allí miran Sierra Nevada, estudian qué corredor hacer, o si es preferible seguir hacia el oeste, en busca de tresmiles, con más nieve y hielo.

Suelo formar parte de alguna de estas partidas, pero la indumentaria que hoy llevo me descalifica para esas hazañas. Zapatos de cordones, camisa. Sin guantes, sin crampones. Esta vez mi destino está más al norte, en Úbeda. >>seguir leyendo


Los desiertos y la desertificación

A finales de 2015 presenté al comité editorial del CSIC una propuesta para escribir un libro divulgativo que tratase sobre la desertificación, materia a la que me llevo dedicando desde hace unos 15 años como investigador científico.

En colaboración con el sello editorial ‘Los libros de la Catarata’, el CSIC propone la colección ‘¿Qué sabemos de?’, para acercar al público general conocimientos que normalmente se vuelcan en foros especializados e inaccesibles al común de los mortales. Se trata de que la ciencia, lo que hacen los científicos, llegue en un tono amable a la gente. >>seguir leyendo


Desertificación y divulgación

En plena recta final de la redacción del libro ‘Desertificación y desiertos’, para la colección del CSIC ¿Qué sabemos de?, eclosionan otros dos asuntos que llevaban vidas distintas pero que se han encontrado en el tiempo.

Tras más de dos años de trabajos, rechazos y correcciones, por fin me aceptaron un artículo escrito en colaboración con investigadores de la Estación Experimental de Zonas Áridas (CSIC), de la Universidad Politécnica de Madrid y del Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CSIC). El paper, como decimos en el ámbito científico, ha sido publicado en Science of the Total Environment, y recoge las conclusiones de dos grupos de investigación que abordan el estudio de la desertificación en España y actualiza la información existente. Fueron encargos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medioambiente para poner al día el Programa de Acción Nacional contra la Desertificación. >>seguir leyendo


Anatomía de la desertificación

Conviene especificar, en primer lugar, el ámbito en el que sucede la desertificación. Se trata de regiones áridas, semiáridas y sub-húmedas secas, es decir, aquellas en las que el índice de aridez de la FAO está entre 0.05 y 0.65. Aclaremos que: (i) Este índice da una idea del balance hídrico de la zona; (ii) Hay muchos índices de aridez, además del de la FAO; el aquí utilizado es el cociente entre lo que llueve y lo que potencialmente se podría evaporar; (iii) Las zonas hiperáridas, cuyo índice es menor de 0.05, no se incluyen. Se trata de desiertos climáticos en los que ya no puede haber desertificación; y (iv) Un valor de, por ejemplo, 0.05 significa que la precipitación supone el 5% de lo que potencialmente se podría evaporar. Dicho de otro modo, si lloviese 20 veces más, de manera uniforme, todo se evaporaría. >>seguir leyendo


Anatomía de la desertificación

13 junio, 2014 / Divulgación / 0 Comentarios

Conviene especificar, en primer lugar, el ámbito en el que sucede la desertificación. Se trata de regiones áridas, semiáridas y sub-húmedas secas, es decir, aquellas en las que el índice de aridez de la FAO está entre 0.05 y 0.65. Aclaremos que: (i) Este índice da una idea del balance hídrico de la zona; (ii) Hay muchos índices de aridez, además del de la FAO; el aquí utilizado es el cociente entre lo que llueve y lo que potencialmente se podría evaporar; (iii) Las zonas hiperáridas, cuyo índice es menor de 0.05, no se incluyen. Se trata de desiertos climáticos en los que ya no puede haber desertificación; y (iv) Un valor de, por ejemplo, 0.05 significa que la precipitación supone el 5% de lo que potencialmente se podría evaporar. Dicho de otro modo, si lloviese 20 veces más, de manera uniforme, todo se evaporaría. >>seguir leyendo


Por la sierra de Gádor: breve historia de la desertificación

La sierra de Gádor, como todas las sierras costeras del sureste peninsular, tenía en tiempos una cubierta vegetal homogénea que consistía principalmente en encinas, aunque también se podían encontrar robles. El bosque se fraguó aprovechando el pico de humedad ocurrido durante la pequeña Edad del Hielo ocurrida hacia el año mil seiscientos. Aunque progresivamente las condiciones de aridez se fueron imponiendo, el bosque se pudo mantener. La bóveda arbórea proveía sombra y frescor, permitiendo la germinación de las bellotas. >>seguir leyendo