Un café de mierda (Memorias de un oficinista)

Procuro desayunar todos los días. Me costó coger el hábito. Pero es mejor así. Al principio me parecía imposible tragarme los cereales de avena con pasas. El muesli. O el moyuelo como le dice Javi. Yo lo llamo pienso para caballos. Solo de pensarlo se me secaba más la boca. Se me atascaban las partículas en la garganta. Con yogur por encima no está mal. Regula el tránsito, como dicen en la tele. En un esfuerzo sosegado por armonizarme con la verdadera naturaleza de mis intestinos acompaño el pienso con una taza de té verde. >>seguir leyendo