Por sus libros los conoceréis

Me cuesta, al entrar en casas ajenas, no fijarme en sus libros; me daña la vista no ver ninguno. Es una manía que, como todas, se agudiza con la edad, con el peligro de convertirse en obsesión. Lo que antes hacía con cierto disimulo, mirar de reojo las estanterías, atisbar los autores que las habitan, deducir el orden al que se someten los volúmenes, ahora lo practico con la libertad del que ya ha amortizado su vida (es lo que tiene la reproducción, ese soterrado deber genésico), es decir, descaradamente. >>seguir leyendo


No vuelvas donde fuiste feliz

Probablemente fue a la vuelta de aquel viaje al Pirineo cuando mi amigo, envuelto en la humareda de su permanente cigarro, me preguntó con una mirada que denotaba que ya conocía la respuesta, ¿y cómo fue?

Pues no del todo bien. En Isaba, confluía el recuerdo de varios veranos consecutivos visitando aquel pueblo del valle del Roncal; vacaciones enmarcadas en ese incómodo tránsito que es la pubertad. Quise ver la cancha de baloncesto donde jugábamos cada mañana, convertida en un espacio mínimo incompatible para albergar los partidos que magnificaba mi memoria. Volvía para poner la tienda en el mismo camping en el que mis hermanos y yo levantamos el césped –para desesperación del dueño de aquello- con el fin de cavar un foso que nos protegiese de las tormentas (peregrina idea gestada a base de ver demasiadas películas). La estampa de aquellas caravanas y furgonetas, del pabellón de madera recién barnizado, no encajaba con mis evocaciones. Como tampoco lo hicieron las migas de la venta de Juan Pitu, ni los paseos por una montaña que me resultó ajena. >>seguir leyendo


Cuando no puedo andar

Fue a principios de octubre cuando llegó la convocatoria para un concurso de relatos de mi club de montaña, el CAM, es decir, el Club Almeriense de Montañismo. En apenas un párrafo se hacía el anuncio: “Queridos compañeros, os invitamos a participar en nuestro concurso de relatos de montaña “Seguir subiendo”. Tenéis dos meses y un par de folios para contar vuestras aventuras, experiencias, sensaciones o sueños en la montaña. Esperamos vuestros relatos. Buena escritura.

La parquedad del mensaje estaba en consonancia con esa aparente frialdad del montañero, pero era un guiño al compañerismo y, desde luego, un estímulo frente a tantos meses sin poder pisar la montaña. Aunque la vida ahora mismo no me da muchos respiros decidí presentar la siguiente pieza: >>seguir leyendo


Saltamontes & Langostas

Entre pandemia y crianza mi radio de acción se ha reducido considerablemente. Echando cuentas, hace seis meses que no salgo del municipio. Ha sido una temporada –que no tiene un final cercano- en la que he tenido oportunidad de ir explorando con más detalle la geografía urbana local. Uno de estos descubrimientos es la pequeña red de senderos alrededor de la desembocadura del Andarax, que me ha concedido ligeras variantes sobre el recorrido básico que utilizo para correr. Además, encontré un aderezo esencial para estas carreras matutinas en el podcast de Las Edades de Millas, una de las secciones del programa ‘A vivir que son dos días’. >>seguir leyendo


Sísifo dando bandazos

En lo más profundo del verano no hago pie. Cuido del bebé y de su hermana. Pongo lavadoras y secadoras. Hago la comida y biberones. Macerado en humedad. Hago la compra mientras la niña se rebela porque quiere una bola de la máquina de bolas. No hay bola digo yo. Y se lía. Encadenamos una ristra de porqués cada vez más absurdos que terminan con el portazo del porque lo digo yo. Llantos, gritos, desesperación. Compro pañales para seguir cambiando pañales. La humedad atroz. La ola de calor. La mascarilla deshaciéndose al contacto de la barba. Pica como un demonio. Necesito un respiro. >>seguir leyendo


Un ‘Nature’ gracias a una perspectiva diferente

En mi devenir como escritor me cuesta, como he dicho otras veces, separarme de la literalidad y dejarme llevar por la ficción pura. Parte del problema es que mi faceta profesional bebe de los hechos bien referenciados. Las habilidades que requiere escribir artículos científicos me penaliza cuando trato de abordar asuntos puramente literarios.

Aún no he tenido mucho éxito en separar ambos mundos. He utilizado autorías distintas para uno y otro asunto pero al escribir divulgación científica el conflicto se muestra con toda su crudeza. Este es un campo que me gusta y al que dedico tiempo en forma de colaboraciones con distintos blogs y alguna pieza en este. >>seguir leyendo


Zonas de confort/Zonas de guerra

Hacía tiempo que quería escribir sobre la zona de confort. Tenía dudas razonables para distinguir la zona de confort de las zonas qué no lo son. Documentándome mínimamente sobre el tema (con rápidas consultas al móvil mientras paseo al bebé, juego con Julia o en el trayecto hacia la panadería o a tirar la basura) averiguo que es un concepto de hace más de cien años. En realidad se enmarca en un desarrollo experimental más amplio que dio lugar a la denominada ley Yerkes-Dodson. Como no pocas leyes, su comportamiento responde a una campana de Gauss. En este caso los ejes son la estimulación (eje x) y el rendimiento (eje y). En la fase ascendente de la curva, según aumenta el nivel de estímulos, de novedades, el rendimiento del individuo es mayor. Sin embargo, hay un efecto de saturación y, cuando los estímulos son excesivos, el rendimiento cae en picado, cerrando la forma de campana de la curva. >>seguir leyendo


Coleccionista de lecturas

Somos animales coleccionistas. Hay otras especies que también se dedican a juntar objetos con características similares, como las urracas, que llevan a sus nidos objetos brillantes. Nos gusta, y a veces nos obsesiona, poner en un mismo espacio (álbum, estantería, cajón) cosas que reúnen características comunes: cromos, minerales, relojes, plumas, dedales; sellos y monedas, por supuesto. Hay quien colecciona amantes o libros raros. Hay quien se puede permitir coleccionar coches (no a escala, que también, sino reales) y otros, como el Marqués de Leguineche (La escopeta nacional), guardaba celosamente en tubos de ensayo pelos del coño (la depilación láser hubiese sido funesta para sus propósitos). >>seguir leyendo


El Limbo en el limbo

23 noviembre, 2019 / Impresiones vitales / 2 Comentarios

Hace unos años -prefiero no ahondar en el tiempo que ha transcurrido- empecé a escribir un texto que poco a poco fue ganando envergadura. Rebasado cierto número de páginas, creí vislumbrar la posibilidad de llegar más allá de un relato. ¿Podría por fin desembarcar en el territorio por excelencia del escritor: la novela?

Parecía como si todo lo anterior no fuesen más que vanos intentos circunscritos a géneros menores: cuentos, literatura de viajes o divulgación científica. Es decir, que solo había sido capaz de generar algunas piezas que, en su mejor crítica, merodeaban alrededor de la verdadera literatura. (Nota a pie de página, ¿qué es la verdadera literatura?). >>seguir leyendo


Mundo niños

8 septiembre, 2019 / Impresiones vitales / 2 Comentarios

La construcción narrativa tiene varios propósitos. Evadirnos y entretenernos puede ser uno de los que se nos ocurran intuitivamente. Hay otro, sin embargo, que a mí me resulta mucho más atractivo, y es la contribución del relato de los hechos a la paz mental. Somos animales en busca de sentido.

Conseguir que una explicación capture y sintetice parte de la confusa y ramificada realidad es esencial para entender determinadas situaciones creadas por el zarandeo que nos produce la vida.

Esta faceta de la literatura no persigue establecer una verdad, si no un relato coherente que hilvane los hechos dispersos. De esta forma se entronca en lo que Nassim Nicholas Taleb denominó la Falacia Narrativa. >>seguir leyendo