La casa de los encuentros

2 febrero, 2016 / Relatos / 2 Comentarios

El olor a café recién hecho de las casas vecinas se filtraba hasta el dormitorio. Habían pasado la noche abrazados, resguardados bajo el mullido edredón de plumas del frío que emana de las baldosas. Alberto se despertó temprano, al alba, por su costumbre de madrugar, y también porque, últimamente, va necesitando menos horas de sueño. Es uno de los síntomas, junto a los cañones blancos de su barba, de que tiene una edad. Se quedó en la cama, inmóvil, no quería despertarla. Olía su pelo. Le calmaba escuchar su respiración, tan pausada y distante de todo. >>seguir leyendo


Tres puntos de apoyo para un nómada

30 noviembre, 2014 / Relatos / 2 Comentarios

En Barcelona encuentra cafeterías sofisticadas. Tanto, que el término “cafetería” resulta vulgar. Son espacios con sofás, amplias mesas en las que rebota el sol; diverso mobiliario de estilo desenfadado para albergar una fauna variada y exquisita. Hay una alta carga de tecnología y afectación en sus clientes.

Está rodeado de hípsters y chicas monas. De diseñadores de interior gays. De extranjeras que zampan panqueques sin piedad. Hay mujeres hiperindependientes que no sonríen lo más mínimo. Conversan con su ordenador. Rostros angulosos. Un cuerpo magro que habla de la severidad con la que se tratan. Con la que tratan a los demás. Hay desarrolladores informáticos ideando la aplicación que les hará ricos. >>seguir leyendo


Ganar

11 octubre, 2014 / Relatos / 0 Comentarios

Caminar despreocupadamente. Sin ninguna pretensión. Despacio porque hay tiempo. Es el único ingrediente del que sobra.

El plan es muy sencillo. A veces tiene planes tan obscenamente sencillos que se alarma.

“El plan es verte y escucharte. Nada más”, recapitula.

Mientras tanto da vueltas por la ciudad. Busca un lugar en el que escribir. En tres días ha topado con dos idóneos para sus propósitos. Más que suficiente.

La ciudad le abruma con sus propuestas. Le dispersa.

Los turistas han ido apoderándose de la esencia del lugar. Consumiéndola. No se sabe muy bien cómo fue el proceso. En principio la gente llega atraída por las peculiaridades de la ciudad, por su idiosincrasia. Por sus bares y comercios. Por los monumentos y el clima. >>seguir leyendo


Un café de mierda (Memorias de un oficinista)

Procuro desayunar todos los días. Me costó coger el hábito. Pero es mejor así. Al principio me parecía imposible tragarme los cereales de avena con pasas. El muesli. O el moyuelo como le dice Javi. Yo lo llamo pienso para caballos. Solo de pensarlo se me secaba más la boca. Se me atascaban las partículas en la garganta. Con yogur por encima no está mal. Regula el tránsito, como dicen en la tele. En un esfuerzo sosegado por armonizarme con la verdadera naturaleza de mis intestinos acompaño el pienso con una taza de té verde. >>seguir leyendo