Satisfaction!!

Otro fin de semana más a la montaña. A pasar noche bajo las estrellas y caminar. Esta vez conozco a Javier. El silencio de las piedras, el campo, estar a merced de los elementos, de los tempos de la naturaleza, conforma un ambiente propicio para las confesiones. Con Javier, además, resulta particularmente fácil la comunicación.

Le relato mi cambio de rumbo. Más auspiciado por la fuerza de lo instintivo que por argumentos razonables, razonados. Le cuento que escribo cuentos. Incluso novelas. Le hablo del viaje al Himalaya, de los linces boreales y los leopardos de las nieves. Le hablo del cuarteto de Ladakh. Casi sin darnos cuenta llegamos a los tres mil metros. Ambos estamos entusiasmados, contentos de haber dado con un interlocutor propicio. >>seguir leyendo


Harmusch

Son tiempos de crisis. Soplan vientos de cambio. Crisis, crisálida. Metamorfosis. Cambio. Es el momento de reinventarse y de reivindicarse. La oportunidad de juntar de una vez por todas lo que a uno le apasiona con la manera de ganarse la vida.

Probablemente sean conceptos condenados a no llevarse bien. Y nunca un trabajo se pueda conciliar con lo que se hace por diversión y, por tanto, gratuitamente (o pagando por ello).

Pero, como venía diciendo, son tiempos para la utopía y conviene salirse de esos raíles que nos dijeron llegaban a un lugar llamado felicidad. Hemos visto que no van a ninguna parte. >>seguir leyendo


Anatomía de la desertificación

Conviene especificar, en primer lugar, el ámbito en el que sucede la desertificación. Se trata de regiones áridas, semiáridas y sub-húmedas secas, es decir, aquellas en las que el índice de aridez de la FAO está entre 0.05 y 0.65. Aclaremos que: (i) Este índice da una idea del balance hídrico de la zona; (ii) Hay muchos índices de aridez, además del de la FAO; el aquí utilizado es el cociente entre lo que llueve y lo que potencialmente se podría evaporar; (iii) Las zonas hiperáridas, cuyo índice es menor de 0.05, no se incluyen. Se trata de desiertos climáticos en los que ya no puede haber desertificación; y (iv) Un valor de, por ejemplo, 0.05 significa que la precipitación supone el 5% de lo que potencialmente se podría evaporar. Dicho de otro modo, si lloviese 20 veces más, de manera uniforme, todo se evaporaría. >>seguir leyendo


Anatomía de la desertificación

Conviene especificar, en primer lugar, el ámbito en el que sucede la desertificación. Se trata de regiones áridas, semiáridas y sub-húmedas secas, es decir, aquellas en las que el índice de aridez de la FAO está entre 0.05 y 0.65. Aclaremos que: (i) Este índice da una idea del balance hídrico de la zona; (ii) Hay muchos índices de aridez, además del de la FAO; el aquí utilizado es el cociente entre lo que llueve y lo que potencialmente se podría evaporar; (iii) Las zonas hiperáridas, cuyo índice es menor de 0.05, no se incluyen. Se trata de desiertos climáticos en los que ya no puede haber desertificación; y (iv) Un valor de, por ejemplo, 0.05 significa que la precipitación supone el 5% de lo que potencialmente se podría evaporar. Dicho de otro modo, si lloviese 20 veces más, de manera uniforme, todo se evaporaría. >>seguir leyendo


Naturaleza emblemática y pisoteada

Las aeronaves lucen orgullosas la estampa de una gacela. La silueta adorna la cola del avión, el lomo del fuselaje. La flota de Qatar airlines descansa, orgullosa, imponente, en las pistas del aeropuerto de la capital, la base logística de la compañía. Cualquiera podría razonar que los habitantes de ese país sienten un verdadero amor y respeto por las gacelas. Que la representan para simbolizar todos aquellos valores de los que se quieren hacer guardines: la elegancia, la libertad, la armonía. >>seguir leyendo


Por la sierra de Gádor: breve historia de la desertificación

La sierra de Gádor, como todas las sierras costeras del sureste peninsular, tenía en tiempos una cubierta vegetal homogénea que consistía principalmente en encinas, aunque también se podían encontrar robles. El bosque se fraguó aprovechando el pico de humedad ocurrido durante la pequeña Edad del Hielo ocurrida hacia el año mil seiscientos. Aunque progresivamente las condiciones de aridez se fueron imponiendo, el bosque se pudo mantener. La bóveda arbórea proveía sombra y frescor, permitiendo la germinación de las bellotas. >>seguir leyendo


¿Cuánto vale la Naturaleza?

Desde hace unos años los científicos sociales se están planteando esta cuestión. Con la premisa de que lo que no tiene precio no vale nada, en el mundo de las ciencias sociales, particularmente en el área de economía –algunos de los cuales sustentan la hipótesis anterior- hubo una explosión de creatividad para tratar de poner en cifras el valor de la Naturaleza. La intención era muy buena: se trataba de hacer consciente a la sociedad de que más allá del PIB hay cosas como el aire limpio, los bosques o la vida animal que son también riqueza. Es decir, que ampliar la batería de indicadores que sintetizan el estado de un país o una región puede dar una imagen más completa de la situación. Es importante el PIB, pero también que haya más o menos masa forestal. Ese era el mensaje que se pretendía trasladar. >>seguir leyendo


Mohammed y sus sandías

Mohammed sonríe ufano. Está acuclillado. En su campo de cultivo. Los terrones de arena oscuros por la humedad todavía conservaban su estructura compacta. Y eso que hacía varios meses que habían arado. No se han disgregado. Y es que aquí llueve poco. Mohammed sigue sonriendo cuando se le pregunta por su cosecha. La sonrisa, bajo un bigotazo espeso de aspecto mucho más recio y saludable que la desdentada dentadura, se convierte en una explosión de entusiasmo.

No sé lo que dice. No le entiendo. Un improperio de sonidos guturales acompañados de exagerados ademanes y una mirada de tío loco que, empiezo a pensar, puede desembocar en una escena violenta como le dé por arrancarse con el azadón. Pero por lo que traduce el intérprete no parece estar enfadado. Sino muy contento. Lo que pasa es que es un tipo muy vehemente este Mohammed. >>seguir leyendo