Silencio

Con el paso del tiempo la razón de hacer algo va cambiando. Probablemente la motivación, pasada determinada edad, solo se sostiene en tanto en cuanto hacemos cosas por otros. Ese es uno de los grandes peligros de la soledad. No tener nadie de quien preocuparse. Dejarse. Caer en la desidia más absoluta.

Uno se obliga a madrugar porque tiene que sacar al perro. Se caga en el perro, en el frío y en todo. Pero al final se alegra de tener un perro que agradece que lo paseen.

Uno se obliga a ir al veterinario porque el gato se clavó no se qué persiguiendo grillos por el jardín. De otra manera, puede que prescindiese de la civilización, de coger el coche a las tantas, de ir hasta la quinta moña. Pero por el gato lo que sea. >>seguir leyendo


La zona negra

11 noviembre, 2016 / Sin categoría / 1 Comentario

A finales de los ochenta comenzaban a abrir en Madrid las primeras franquicias de McDonalds. Los chavales de aquella época recibíamos aquello algo deslumbrados ante la posibilidad de saborear el american way of life que veíamos en las películas. Los yanquis exportaban su cotidianeidad a todo el mundo a través del cine y lo convertían en un producto de mercado que deseábamos consumir para parecernos al protagonista de una peli.

Queríamos pedir hamburguesas, patatas fritas y cocacolas enormes cargadas de hielo (eso era muy, muy americano) y llevárnoslo todo en una bolsa de papel, crujiente, arramblando con el máximo de sobrecitos de kétchup y mayonesa. Éramos fácilmente seducibles. >>seguir leyendo


Mi pequeña cirujana

8 octubre, 2016 / Sin categoría / 2 Comentarios

Mientras mi pequeña cirujana se prepara para la operación yo escribo en la cafetería del hospital. Ha estudiado el caso, consultado alguna referencia. Ha discutido detalles con sus colegas. Guantes, mascarilla. La asepsia del quirófano va a juego con unos ojos atentos y vigilantes.

Las diferencias entre ambas situaciones son obvias. Ella salva vidas. Yo trato de salvar mi alma.

Después de muchos días de vacío, de ir en el coche sin rumbo, las cosas empezaron a cambiar.

Salía de casa sin ninguna certeza. Decidía en la rotonda si ir a escribir, dar una vuelta por la ferretería o lavar el coche. Es decir, que no decidía nada. Todo era tan casual que el último pálpito, justo antes de afrontar la rotonda, determinaba los acontecimientos. Estaba a la deriva. >>seguir leyendo


¿Tradiciones respetables?

24 septiembre, 2016 / Sin categoría / 1 Comentario

La lectura de El hambre[1], de Martín Caparrós, me ha dejado muchos cabos de los que ir tirando. Se trata de un ensayo en el que se van alternando los principales escenarios de hambre en el mundo ─Sudán, India, Madagascar, etc.─ junto a reflexiones que ahondan en los distintos factores que intervienen en el problema. Esta mezcla de literatura de viaje, periodismo y ensayo la bordaba Kapuściński y Caparrós no desentona.

Una de las anécdotas que más me llamó la atención tiene que ver con las tradiciones y me llevó a pensar sobre la respetabilidad de algunas de ellas. Cuenta Caparrós lo complicado que es ser viuda en la India. Cuando moría un señor, la tradición (llamada sutee), indicaba que había que quemar a la viuda con él. Los ingleses, esos bárbaros extranjeros llenos de rarezas, opinaban que era una cosa fea, eso de quemar señoras. Ni cortos ni perezosos aquellos invasores decidieron prohibir la tradición. Algo que llevaba siglos funcionando se terminó en 1830 por decreto. >>seguir leyendo


Enciclopedia ilustrada de mis ancestros

Recientemente mi hermano Alfonso acaba de publicar un libro-enciclopedia títulada ‘Historia de mis Ancestros. De los linajes más antiguos, nobles e ilustres de la humanidad’ de carácter biográfico-genealógico.

Se trata de un ebook en formato pdf con ilustraciones de unas 2250 páginas, que abarca desde 3850 aC hasta nuestros días. El recorrido genealógico se acompaña de una revisión histórica de los períodos analizados. Así el libro es también un manual de Historia básica. >>seguir leyendo


En misión pedagógica

27 abril, 2016 / Sin categoría / 2 Comentarios

Parece que por fin ha encontrado un hueco en el sistema educativo. Los requisitos y obstáculos hasta conseguir dar clase, aunque sea unos meses, hacen pensar que tenemos unos profesores que son lo más excelso de la sociedad. Gente sapientísima, hiper-preparada. Sí, por fin una suplencia de seis meses, loado sea el señor.

Desde luego Juan cumple sobradamente con lo que se espera de un profesor: un vasto conocimiento tanto de las materias que ha de impartir como de otras disciplinas, que le permiten saltar de un campo a otro y conectar transversalmente unas cosas con otras. Y en segundo lugar, la vocación necesaria para transmitir al alumnado el amor por el saber y el conocimiento. >>seguir leyendo