¿Tradiciones respetables?

24 septiembre, 2016 / Sin categoría / 1 Comentario
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La lectura de El hambre[1], de Martín Caparrós, me ha dejado muchos cabos de los que ir tirando. Se trata de un ensayo en el que se van alternando los principales escenarios de hambre en el mundo ─Sudán, India, Madagascar, etc.─ junto a reflexiones que ahondan en los distintos factores que intervienen en el problema. Esta mezcla de literatura de viaje, periodismo y ensayo la bordaba Kapuściński y Caparrós no desentona.

Una de las anécdotas que más me llamó la atención tiene que ver con las tradiciones y me llevó a pensar sobre la respetabilidad de algunas de ellas. Cuenta Caparrós lo complicado que es ser viuda en la India. Cuando moría un señor, la tradición (llamada sutee), indicaba que había que quemar a la viuda con él. Los ingleses, esos bárbaros extranjeros llenos de rarezas, opinaban que era una cosa fea, eso de quemar señoras. Ni cortos ni perezosos aquellos invasores decidieron prohibir la tradición. Algo que llevaba siglos funcionando se terminó en 1830 por decreto.

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Cascajales y lagunas

12 septiembre, 2016 / Relatos, Sierra Nevada / 0 Comentarios
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Para explicar cómo se tritura una montaña, qué fuerzas son capaces de atomizar compactos peñones de sólida roca, hemos de recurrir al frío y al tiempo.

Por un lado están los glaciares, formidables espesores de nieve que bajo su propio peso colapsan hasta convertirse en acerado hielo que, deslizándose a favor de pendiente, se llevan por delante cualquier obstáculo. Son una especie de gigantescos bulldozers que arrancan rocas y socavan el terreno, exagerando hasta la caricatura la topografía original. Tras unos miles de años operando desfiguran el paisaje, generando un territorio lleno de discontinuidades, desniveles y hondonadas.

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Sine agricultura nihil

16 agosto, 2016 / Relatos / 1 Comentario
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A todos mis amigos de Agrónomos.

De una vez a otra la ruta no cambia. El paseo que me lleva desde Moncloa hasta la Escuela, la de Ingenieros Agrónomos, se ha consolidado con el paso de los años. Nada más salir del Intercambiador afloran los recuerdos de un pasado que es como un pecio a dos mil metros de profundidad. Reconocible, entrañable, congelado en el tiempo, pero que se disolvería al menor contacto, al tratar de reflotarlo.

El paso de los años, ya de las décadas, me saca una sonrisa conciliadora al evocar tantos momentos de angustia en aquellas aulas. No era para tanto. Tendemos a sobredimensionar las emociones negativas. Me recuerdo serio y responsable, alerta, siempre en guardia. Los futbolines en los bajos de Argüelles, los viernes por la tarde, eran la válvula de escape. Allí nos juntábamos a hacer piña, a compartir fracasos sentimentales, suspensos y exámenes que estaban a la vuelta de la esquina y ya no nos daba tiempo a estudiar. Las noches de los viernes eran una dulce tregua, un refugio fugaz, entre una dura semana y las tareas que nos acosaban, el deber de acometer montañas de apuntes y ejercicios que nunca llevaríamos al día.

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Enciclopedia ilustrada de mis ancestros

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Recientemente mi hermano Alfonso acaba de publicar un libro-enciclopedia títulada ‘Historia de mis Ancestros. De los linajes más antiguos, nobles e ilustres de la humanidad’ de carácter biográfico-genealógico.

Se trata de un ebook en formato pdf con ilustraciones de unas 2250 páginas, que abarca desde 3850 aC hasta nuestros días. El recorrido genealógico se acompaña de una revisión histórica de los períodos analizados. Así el libro es también un manual de Historia básica.

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Egregio Yangtsé

23 julio, 2016 / Relatos, Viajes / 1 Comentario
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Una enorme barcaza empuja las pastosas aguas del Yangtsé. Solitaria y anónima, su avance llama la atención del viajero. Imagina su navegación impertérrita, cansina, hastiada de soportar tantas mercancías, tantos atraques, tanto soltar amarras y negociar en un idioma extraño la carga de sus bodegas. Imagina cómo los estibadores se despliegan coordinadamente y sólo con gestos, sin gastar palabras, cargan y descargan la barcaza a través de tablones untados de barro que unen la cubierta con muelles de mil puertos fluviales. Meten y sacan sacos de arroz, garrafas de aceite de mostaza, quintales de sésamo y lingotes de té verde prensado.

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Mientras tanto

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Una aguerrida tropa de biólogos se afana por encontrar alzacolas, un pequeño paseriforme catalogado como especie en peligro de extinción en el Libro Rojo de las Aves de España. Se trata de estimar la población local de alzacola mediante transectos y estaciones de escucha. Montan redes para atrapar aves y anillarlas; ¿de dónde vienen? ¿adónde irán? La severidad del verano no les echa para atrás; con paciencia recorren barbechos y eriales, tierras de cultivo. Llevan parte de sus ropajes saharianos, los mismos prismáticos. La misma mochililla con los apechusques necesarios.

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El gran teatro de la naturaleza

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Nuevo post de la serie ‘Respirando salitre. Historias de un buzo’. Por J.M. Valderrama & David Acuña.

La vida a bordo no llega a ser tediosa. Siempre hay multitud de pequeñas tareas que requieren tu atención. Además se vive instalado en una rutina que recuerda a la disciplina militar. En el mar, en el ejército, en una expedición, es importante mantenerse ocupado, no dejar huecos por los que la imaginación pueda incitar a pensamientos nocivos.

Ese fue el triunfo de Shackleton para que el ánimo de su tripulación se mantuviese firme ante la enorme catarata de adversidades que les sobrevino. Desde luego bucear en la Isla Wolf en busca de tiburones no tenía muchos paralelismos con estar atrapados en el hielo, pero tampoco eran unas vacaciones y, como digo, cada día estaba sujeto a una serie de obligaciones y rutinas.

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Bailando con tiburones

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Nuevo post de la serie ‘Respirando salitre. Historias de un buzo’. Por J.M. Valderrama & David Acuña.

A medida que las conversaciones se van pautando, David saca a flote recuerdos que parecían sepultados. Un día aparece en mi correo electrónico, a modo de cuaderno de bitácora rescatada de un naufragio, el relato en primera persona de unas experiencias que me sitúan en la isla de Wolf. Son las notas de alguien que recoge hechos. Es un cuaderno de campo sabiamente aderezado con la rutina de abordo. A veces, como profano en la materia, relleno los espacios en blanco que ha dejado David, explicaciones accesorias para un profesional del buceo que no tiene ni hojas ni tiempo más que para lo estrictamente relevante.

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Darwinianos somos

pinzones

Nuevo post de la serie ‘Respirando salitre. Historias de un buzo’. Por J.M. Valderrama & David Acuña.

El archipiélago de las Galápagos es un sistema de origen volcánico compuesto por trece islas, al menos cien islotes y un número indeterminado de montañas submarinas y bajos. Situado en el Océano Pacífico, a 563 millas de la costa continental de América del Sur, prácticamente sobre la línea ecuatorial, pertenece a Ecuador.

Está en la encrucijada de tres potentes corrientes oceánicas. Por un lado la corriente de Panamá desde el NE determina el clima los primeros seis meses del año, dando lugar a una estación lluviosa y tropical que justifica la presencia de corales. La de Humboldt, fría, viene del sur de Perú y se encarga de ensuciar el cielo durante la segunda parte del año, propenso a la garúa, una lluvia fina y persistente que deja unos cielos plomizos que al sol le cuesta atravesar. Finalmente, la de Cromwell, es profunda y muy fría y llega desde el oeste cargada de nutrientes que afloran a la superficie al chocar contra el archipiélago, forjando un ambiente en el que encuentran acomodo especies de aguas frías, como pingüinos y lobos marinos.

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Manoteras, apuntes y ficciones

7 junio, 2016 / Relatos / 2 Comentarios
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Toda la vida escuchando en la radio el atasco eterno del nudo de Manoteras. Nombre castizo donde los haya. Castellano sin paliativos. Manoteras.

Los Moragones eran una de esas familias buque insignia del barrio, de la barriada, a las afueras de Madrid. Competitivos, descarnados, chulos y provocadores. Chavalitos al mando del equipo de futbito que ganaba aquellas copas enormes con las que se decoraban las fiestas del barrio. También había baile y orquesta. Y campeonato de mus. Los Moragones acaparaban trofeos y fama. Espoleaba su orgullo, afianzaba la forma de hacer las cosas. Eran unos supervivientes que supieron hacerse un hueco en la capital.

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